
Cada vez más se hace necesario trabajar en ámbitos educativos desde una mirada inclusiva, que integre a las familias, siguiendo un orden sistémico. En las escuelas, este proceso permite en poco tiempo mejorar de forma exponencial todas las dimensiones del mundo escolar: el rendimiento del alumnado, la satisfacción de familias y profesorado, un mejor aprovechamiento de recursos, etc. Esto exige de una formación del profesional para poder integrar el enfoque sistémico en su práctica, teniendo en cuenta que el contexto es cada vez más diverso y multicultural.
Es preciso también ampliar este compromiso a la intervención social, los espacios de educación no formal, a los ámbitos del ocio y el tiempo libre, la animación sociocultural,al trabajo con colectivos en riesgo de exclusión, y todo el abanico que se puede incluir en el llamado Tercer Sector, pues estos ámbitos han visto incrementada en los últimos años su importancia en la socialización y educación de las personas.
Conocer las pautas esenciales y básicas de la Pedagogía Sistémica para incorporarlas en los ámbitos de intervención socioeducativa tanto formales como no formales, es una forma de empoderar a los individuos y grupos con los que trabajamos, al incorporar toda la fuerza de sus sistemas familiares, desde el respeto y la importancia de ocupar nuestro lugar dentro de la comunidad.